DESDE MI MIRADA

Pertenencia: la esencia que nos hace sentir como en casa

agosto, 2019

Identificarnos con una ciudad , un grupo de música o una afición, hace que percibamos la sensación de pertenencia.

He viajado y vivido por muchos sitios con costumbres y estilos diferentes.

Otros horarios, otras maneras de dar los buenos días, paisajes totalmente dispares.

Y en todos y cada uno de ellos, sin apenas percatarme, me amoldé y los acomodé a mi vida.

O mejor dicho, acomodé mi vida a todos esos paisajes a lo largo del camino.

Es la necesidad innata de pertenecer al contexto que nos rodea y hacernos sentir como en casa.

Al cabo del tiempo ir al mercado es algo habitual, el pescadero ya nos reconoce y nos saluda por nuestro nombre.

En el trayecto al trabajo ciertos rostros ya nos resultan familiares, y hasta nos saludamos con las miradas.

Esa sensación de estar en “tu” lugar nos da seguridad, nos retiene en una zona de confort que aprendemos a querer.

¿Pero que pasa si cuando ya estamos seguros allí, volvemos a cambiar?

Reemprender no es para todos, pero creanme que, pese al trastorno que conlleva ese cambio, es un volver a nacer.

Echar raíces y vuelta a sembrar. Interminable paradoja que nos hace ser de todas partes y de ningún lado en concreto.

 

Toda experiencia hace nuestro hogar

“Probar esa emoción de volver a empezar, renueva el alma y nos llena de experiencias.”

Y entonces cortamos esas raíces que estaban aferrándose fuerte a la tierra, y recogemos las semillas para que resurjan en otro espacio.

Destinamos cantidad interminable de horas planificando algo que no sabremos si pasará,  olvidando vivir el presente.

No arriesgamos por miedo a que todo lo construido hasta ahora se desmorone, y a lo mejor las paredes que levantemos sean más sólidas y serenas.

Todo requiere tiempo: juntar las desventuras, los viejos amigos, las noches de charlas y vinos, y caminar hacia lo fresco.

Casa nueva, vistas distintas, risas ajenas, espacios inusitados.

Y creamos otra vez una nueva zona de confort que nos cobija y nos enamora.

¿Volveremos a cambiarla? Quizás si, quizás no. Eso no lo sabremos.

Pero mientras transitamos esos cambios, vivamos, disfrutemos, empapémonos de esas mutaciones.

Quien sabe, a lo mejor la vida nos sorprenda y decidamos hacer de ese lugar nuestro nuevo hogar.

 

1 Comentario

  1. Mariana

    EXCELENTE!!!!
    Esa es mi amiga viajera incansable, observadora aguda.
    Te quiero!

    Responder

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