fbpx

AROMAS VIAJEROS

Cocinar une amigos y rememora momentos

marzo, 2019

Poner en práctica el arte culinario no es solo para profesionales.
Intentarlo siempre merece la pena.

Este relato encierra recuerdos de la infancia, sueños, aromas de otras épocas, sensaciones, colores de otoño y olor a mar.

Es la suma de muchos años viviendo otras culturas, la lejanía de los afectos familiares, los abrazos de nuevas amistades, los amores fugaces.

Viajar enriquece el alma, conocer otras culturas, la alimenta.

Y es en esas culturas donde vuelco mi experiencia de viajera empedernida con las recetas más ricas para el paladar.

Una vuelta por el mundo entre cacerolas, fuegos y especias.

Cocinar es un arte, tómense el tiempo para disfrutar de este ritual, y disfruten el sabor de  lo “hecho en casa”.

Pero hoy voy a compartir 3 recetas de mi tierra, de mi vida, que marcaron y me hacen rememorar momentos inolvidables.

Mi primera experiencia fue a los 23 años, cuando decidí independizarme. Cambié mi casa familiar de La Plata, por la ciudad de Córdoba, a 800 kilómetros de distancia.

Gente nueva, calles diferentes, costumbres para asimilar.

Lo más lindo que tiene el viajar, es que se te meten por los poros los ruidos, todo lo que encierra la frase “acá se come así” o “en este lugar lo cocinamos de esta manera”.

Mi primera incursión por la cocina cordobesa fue el locro. ¡Adoro este plato! Muy nutritivo, ideal para los fríos días de invierno. Contundente, sabroso y sano.

200 gr maíz blanco, 150 gr porotos pallares, 200 gr falda (corte de carne argentino), 150 gr panceta salada, 150 gr costillitas de cerdo, 1 chorizo colorado, 1 puerro, 3 cebollitas de verdeo, 1/2 litro caldo de verduras, sal, comino, pimentón y ají molido, aceite de maíz (a ojo), 300 grs de queso cremoso.

Es fácil: se deja en remojo la noche anterior el maíz con agua y 2 cucharadas de pimentón y por otro lado los porotos, también en agua.

Empezamos el Locro en una cacerola bien Grande, colocamos 1/2 pocillo de aceite de maíz y cuando esté caliente agregamos la falda cortada en cubitos mezclando con cuchara de madera.

Luego incorporamos la panceta cortada en finas láminas. A los 10 minutos agregamos las costillitas de cerdos también cortadas muy chiquitas.

Cocinamos por 20 minutos y agregamos el puerro y el zapallo cortado bien pequeño. Agregamos el puerro y el zapallo cortado.

Dejamos hervir durante 2 hs y agregamos las especias a gusto. El Locro estará listo después de 3 hs de cocción.

Para la salsa: un pocillo de aceite tibio con la cebolla de verdeo, el pimiento y un diente de ajo picado. Cocinamos 10 minutos a fuego lento. Listo! A disfrutarlo con un buen vino y entre amigos.

Cocinar es un arte, tomarse el tiempo para disfrutar de este ritual, es disfrutar el sabor de  lo hecho en casa

Recetas con olorcito a abuelos

No hay nada más lindo que percibir de repente un aroma que nos llega por sorpresa, y dejar caer los párpados para transportarnos a la hora de la merienda, al llegar del cole, y ver a mi abuela esperándome con el café con leche y las tostadas sobre la chapa, con mantequilla y rodajas de salame. 

O esperar los domingos para ir toda la familia a su casa a comer y esperar ver llegar a la mesa la fuente de porcelana rosa en donde estaba la más exquisita ensalada rusa de todo el mundo.

Fresca, con vegetales cortados a mano en cuadraditos y lo mejor: la mayonesa casera. Se me hace agua la boca de solo pensarlo.

Estas cosas hay que compartirlas, no pueden quedarse sin conocer los secretos de mi abuela.

Y por ultimo la dulce y exquisita mermelada de toronja que hacía mi abuelo Ñato los domingos. Espesa, contundente, muy naranja.

Usaba toronjas rosadas, limón y azúcar. Recuerdo que quitaba las cascaras, las cortaba en tiras y las hervía.
Luego colocaba en un tazón la pulpa de todas las toronjas sin membranas ni piel.

Ponía en una olla grande la cáscara cocida junto con la pulpa de las toronjas, el jugo de limón y el azúcar y mezclaba hasta que terminaba de espesar, y listo!

Hay que animarse, podemos llegar a sorprendernos de nosotros mismos.

Así es que delantal, entusiasmo y a incursionar en la Cocina, maravilloso espacio que conecta vivencias, acerca amigos y rememora lo mejor de nuestras costumbres.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *