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DESDE MI MIRADA

Atardeceres mágicos

diciembre, 2016

Disfrutar de los atardeceres cuando viajas es un regalo. Mar, montaña o ciudad, donde los veas serán mágicos.

Tengo unos padres maravillosos que nos inculcaron a mis hermanos y a mí el extraordinario hábito de viajar.

No importan las distancias ni las maneras. Viajar fue siempre la meta.

Llevo mi cámara de fotos dondequiera que voy para robarle al tiempo eso que me atrapa, porque una mirada vale más que mil palabras.

Al hacer clic se fusionan sensaciones, y cuando pasa el tiempo veo mis fotos y las impresiones cambian por completo.

Viajar enriquece el alma y es el tiempo mejor invertido para aprender, descubrir y sanar.

No hacen falta grandes viajes, ni dar la vuelta al globo terráqueo o cruzar mares inmensos.

Podemos viajar en un solo día más cerca de lo que pensamos y sin tener que cargar maletas.

Se han ido alguna vez a ese pueblecito a cincuenta kilómetros de casa a pasar una tarde?

Seguramente encontrarán el típico restaurante que hacen los mejores cocidos del mundo. Y nosotros sin saberlo.

Pero lo mejor de todo son los atardeceres, esos que nos llenan de energía y nos hipnotizan con los ojos abiertos.

Atardeceres frente al mar, en el campo, en una gran ciudad. Todos son mágicos.

Tomarse el tiempo para ver caer el sol nos hace recordar que vamos muy deprisa, y nos olvidamos de cosas simples.

Esas que nos pasan por el costado cada día y no sabemos apreciar.

Los atardeceres son mágicos. Cuéntame qué ves desde tu mirada.

Sé que si no corremos no llegamos. ¿Pero…. es necesario?

Aflojemos esa corbata y miremos la puesta del sol, así sin mas.

Paremos el coche cinco minutos, y disfrutemos de ese atardecer que se esfumará en segundos.

Vivamos conscientes de todo lo que tenemos, y cuanto nos sobra para ser felices.

Abracemos esos atardeceres mágicos para renovar la energía, y verán lo bien que sienta.

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