DESDE MI MIRADA

Cumplir los cuarenta nos sienta bien

Julio, 2017

¿Cumplir los cuarenta provoca el bajón del que todos hablan? ¿Y los cincuenta?
Pareciera que las decenas en las tartas de cumpleaños marcaran un antes y un después en nuestras vidas.

Mucho se habla sobre el cambio que nos provoca cumplir los cuarenta, sobre todo a las mujeres.

Por mi parte estoy sumamente agradecida a la vida haber llegado al menos hasta esa edad.

Somos afortunados por poder seguir disfrutando de la gente, de los lugares, de cada pequeña cosa.

Pero a veces la tecnología nos abruma, y sentimos la necesidad de estar al día para no quedar fuera de juego.

Y los cambios son vertiginosos, la gente va acelerada por las calles, todo es para ayer y pareciera que el tiempo nunca alcanza.

Respiremos, desconectemos un poco de la vorágine que nos come sin darnos cuenta.

Busquemos un momento en el día para sentarnos a tomar un café y simplemente miremos la vida a nuestro alrededor.

No me dirán que cuando van como locos por la calle y ven a esas personas charlando en un bar no piensan: “¿esta gente no trabaja?”

Sí, seguramente trabajen, pero con otro ritmo. Con su propio ritmo.

Probablemente estén en sus merecidas vacaciones en una ciudad que no duerme. Pero ellos sí.

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase “salir de la zona de confort”?

Ese confort que no necesariamente es confortable, pero nos da seguridad y nos entregamos a él.

Parece que salir de ese confort, más allá del trabajo al que siempre se lo atribuye, es dar un paso hacia afuera de ese círculo que nos envuelve y nos mantiene a salvo de… de que?

Hagamos cosas diferentes, cambiemos el horario, rompamos nuestra rutina para sentir cómo sería esa manera de vivir que tanto ansiamos.

El NO ya lo tenemos, mi lema es que siempre vayamos a por el SI. No perdemos nada.

El que no arriesga no NADA (y no gana), las cosas pasan porque tienen que pasar, pero podemos hacer que el destino tome otro rumbo.

Y lo más importante es sentirnos satisfechos de lo que hemos intentado aunque no haya salido como pensábamos.

Somos afortunados por poder seguir disfrutando de la gente, de los lugares, de cada pequeña cosa.

Porque eso es vivir: ser osado, proponérselo, disfrutar de todo, estar con amigos, reír, no quejarse tanto de la edad y mirar con orgullo nuestras arrugas.

Esas que marcan nuestra historia con sus altibajos, pero que forman parte de ese camino, que seguiremos recorriendo por la sencilla razón de estar vivos.

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